Lluvia de Ideas
¿Qué es una lluvia de ideas?
También conocida como brainstorming o tormenta de ideas, es una herramienta aplicada al trabajo en equipo, cuyo objetivo es facilitar la obtención de ideas originales en función de un tema determinado, mediante la exposición libre de los conceptos o propuestas de cada uno de los integrantes.
Consiste
en
De forma muy general las fases de
una sesión de tormenta de ideas son:
1. Presentación de la sesión de
tormenta de ideas.
La sesión debe comenzar con una
explicación de la tarea, de sus objetivos, del procedimiento a seguir y de la
duración de la sesión de trabajo.
2. Generación de ideas.
El tema se muestra de manera
visible en una pizarra, soporte o pantalla, de modo que no haya dudas sobre el
mismo. Hay que asegurar que se ha comprendido correctamente por parte de todos
los participantes. Es aconsejable que esté planteado en forma de pregunta.
Es conveniente establecer un
objetivo sobre el número de ideas a alcanzar. Como mínimo, proponer que se
produzcan 40 ó 50 ideas para un grupo en torno a 6 personas. Está demostrado
que el objetivo tiene a cumplirse.
3. Mejora de ideas.
El papel dinamizador del
facilitador es aquí crítico. Una vez expuestas todas las ideas, es preciso asegurarse
de que han sido comprendidas. Para ello se revisarán, preguntando a los
participantes si hay dudas o se quiere hacer algún comentario.
Se aplica la combinación, la
reelaboración, la síntesis de una o más ideas…
4. Evaluación.
La evaluación de las ideas puede
hacerse en la misma sesión de tormenta de ideas en un momento posterior.
Resultado de la evaluación es la reducción de la lista de ideas hasta un número
en el que es factible trabajar con ellas, siendo el voto individual para la
selección de las ideas finales es el mejor método para predecir las ideas de
éxito. En este sentido es imprescindible contar con un procedimiento
estructurado, como el de Votación Múltiple.
Sobre la mecánica de la expresión
de ideas, hay dos formatos:
Estructurado.
Este mecanismo está indicado
cuando el facilitador no posee mucha experiencia o se presume que puede surgir
una participación desequilibrada (algunos participantes producen un número de
ideas muy superior al de los demás). De este modo se establece un balance que
permite la intervención equilibrada de todos los miembros.
No estructurado.
Es el método habitual. Se
expresan las ideas según van surgiendo en la mente de cada participante. En
este caso el facilitador deberá prestar especial atención a que la
participación sea completa y las aportaciones razonablemente repartidas.
Su
utilidad
Generalmente la lluvia de
ideas se utiliza para generar soluciones y diferentes alternativas ante un
problema, pero igualmente puede ser de gran utilidad a la hora de hacer
propuestas de manera colectiva o en la toma de decisiones grupales.
El funcionamiento es
sencillo: consiste en recopilar las diferentes ideas que las personas del grupo
van teniendo sobre el tema establecido, anotando una breve descripción que
identifique a cada una, sin cuestionarlas ni desarrollarlas. ¡Cuantas más
propuestas, mejor! En este caso, importa más la cantidad que la calidad.
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